Imagínate en el altar. Es tu gran día. Estás rebosante de ilusión. En unos momentos tendrás lo que tanto has deseado y nada lo puede echar a perder. Entonces, a tu pareja le hacen la gran pregunta. Esperas escuchar salir de sus labios un contundente y rotundo “SÍ”… Esperas y esperas… ¿Pero qué le pasa? En ese momento abre la boca y tu sangre se hiela mientras el terrible monosílabo toma forma: “¡NO!”… Duele, ¿verdad? Pues ocurre lo mismo cuando vas ilusionado a pedir tu servicio de Internet y el scoring de la operadora te deniega el alta. Vale, vale, a lo mejor estamos dramatizando un poco. Pero lo cierto es que a ninguno nos gusta que nos digan que “NO”… ¿No?

El scoring es violento, incómodo, molesto, humillante y hasta su nombre es feo. Para el usuario que desea contratar un servicio constituye una barrera de acceso en ocasiones infranqueable. El scoring es ese enemigo en la sombra que cuando menos te lo esperas te apuñala por la espalda. Porque el scoring… ¿Cómo? ¿Que qué es eso del scoring? Cierto, vayamos por partes.

El scoring

Detrás de este nombre anglosajón tan rimbombante se esconde un concepto muy sencillo. El scoring no es más que un procedimiento por el cual las operadoras asignan a un posible cliente un determinado nivel de riesgo de crédito en base a una serie de parámetros. Estos factores o parámetros son de lo más variopinto, así a la hora de conseguir el alta en una operadora dependerá de circunstancias como nuestra nacionalidad, el hecho de aparecer en una lista de morosidad, la zona en la que vivimos, la estabilidad de nuestro trabajo o la regularidad intestinal del tipo que nos hace el scoring. Podemos entender el scoring como la forma que tiene la operadora de reservarse el derecho de admisión.

Posibles factores que pueden influir en el scoring:

  • Aparecer en un fichero de morosidad (como ASNEF o RAI).
  • El índice de morosidad que haya en la zona en la que vivamos.
  • El consumo que hayas tenido en el pasado con la operadora.
  • La antigüedad de nuestra cuenta bancaria.
  • La morosidad que haya en nuestra operadora.
  • Nuestra nacionalidad.
  • El tener hipoteca o estar de alquiler.
  • Ser demasiado joven.

La crisis económica de los últimos años tampoco ha ayudado. El aumento de la morosidad ha contribuido a endurecer los requisitos para pasar con éxito el scoring. Las operadoras prefieren perder un cliente antes de correr el riesgo de posibles impagos. En ocasiones se ha llegado a extremos abusivos y surrealistas, como pedir a los clientes extranjeros una fianza previa de varios cientos de euros. Incluso se han dado casos de clientes a los que se les ha denegado el alta estando al corriente en todos sus pagos, sin aparecer en ninguna lista de morosos, con trabajo estable y con DNI español. Además, por lo general, la operadora no hace públicos sus criterios para el scoring, y cuando rechaza tu alta no te da ninguna explicación. Así que al final de todo el proceso terminas tan perdido como John Travolta.

John Travolta

¿Hay vida más allá del scoring?

Tras un scoring negativo y una denegación de alta nos queda poco que hacer. Podemos probar suerte de nuevo unos días más tarde. A veces esto funciona, lo que no hace más que añadir confusión al asunto. ¿Por qué ayer era mal cliente y hoy ya no?

Otra opción que la operadora nos puede dar tras haber rechazado nuestro alta es la de realizar un reestudio. En este caso te solicitarán alguna factura o domiciliación bancaria. En definitiva, te pedirán que aportes un documento que de garantías a la operadora. Pero para el cliente es un procedimiento molesto y fuera de lugar… ¡No estamos pidiendo una hipoteca!

Prepago al rescate

La mejor forma de evitar un procedimiento tan humillante como el scoring es contratar un servicio con modalidad de prepago, como nuestro yuuju Single. Con el prepago desaparece la barrera injusta del scoring y puedes acceder a Internet sin importar si eres de Barcelona o de los alrededores de Plutón, si eres panadero o diseñador de jardines, si eres joven o si estuviste en la firma del Tratado de Versalles…  No importan tus circunstancias personales. Lo único que importa es tu derecho al servicio.

Si estás cansado de las condiciones caprichosas de las operadoras para aceptarte como cliente pásate al prepago. No dejes que te rechacen injustamente. Antes de recibir un “NO” por respuesta, dale la vuelta a la tortilla y dile “NO” al scoring.

¿Has sufrido el scoring? ¿Alguna vez te han denegado el alta en una operadora?